jueves, 26 de marzo de 2015

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA PREGUNTA REALIZADA EN UN BUEN MOMENTO

Carla Salas
Rafael Velásquez
Juan Rangel
Luis Rodríguez
La calidad de nuestra vida la determina la calidad de nuestros pensamientos y está a la vez está basada en preguntas que van surgiendo con el transcurrir del tiempo, preguntas que tienen respuestas inmediatas y otras no, pero siempre nos enfocamos en conseguirlas. Desde el momento que te despiertas comienzas  a generar preguntas tales como: ¿Sera que duermo 5 minutos más? ¿Voy a trabajar? ¿Llegare a tiempo?... Por lo tanto, una pregunta es una interpelación que se realiza con la intención de obtener algún tipo de información, al pronunciar esta interrogante se espera recibir respuesta que incluye los datos buscados.

Por lo general las preguntas empiezan por un porqué? Porqué en su mayoría está relacionado con el pasado y no con el presente por tanto se debe evitar las preguntas que comience por un ¿porque? ya que se quiere atacar el presente y buscar respuestas a corto y mediano plazo. ¿Para qué hacer preguntas? para decretar puntos de quiebre, manifestar sueños y definir las tareas a seguir…  Por eso, cuando realizamos preguntas tratamos de indagar y buscar lo más relevante e indispensable para entender al coachado, con la finalidad de transcender en la realidad.

En el Coaching es fundamental realizar preguntas adecuadas en el momento preciso, ya que nos guiara a entender y comprender  las acciones de nuestro coachado, esto le permitirá  ver que sus interrogantes pueden tener una o más soluciones. De allí que,  el concepto de una buena pregunta trata de delimitar a un tipo de pregunta que tiene el poder de hacer pensar, sentir o reaccionar de manera diferente acerca del asunto que se está tratando, es decir, no pueden ser respondidas por un sí o un no. Por lo que existe varios tipos de preguntas: abiertas, con alternativas, explicativas, descriptivas, interpretativas, etc. Por lo tanto mediante las preguntas, el objetivo del coach es nada menos que ayudar al cliente a encontrar sus propias soluciones, ideas originales en un entorno mental o emocional en los ámbitos personal y profesional.

Por tanto, la “postura” o actitud correcta del coach consiste en acompañar al cliente sin adherirse totalmente a la estructura de referencia subyacente, y sin introducirse completamente en el contexto del cliente ni en su estado mental. Un coach sirve para ayudar al cliente a cuestionar sus estructuras de referencia y a percibir su entorno desde nuevos ángulos y sus problemas bajo un enfoque diferente. Las preguntas que transforman las estructuras de referencia permitirán al cliente actuar de manera diferente y crecer. 

Asimismo dependiendo de objetivos o metas que tenga el coach se pueden realizar distintas preguntas que ayudaran a : determinar el perfil del cliente (¿Qué te encanta?, ¿Cuáles son tus fortalezas / dones / talentos?), ayudarlo a re-conectar (¿Cómo te imaginabas que iba a ser tu vida?, ¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?), cambiar perspectivas (¿Hay formas de hacerlo diferente?, ¿Qué destrezas te ha generado está situación?), tomar conciencia  (De seguir cómo vas ¿cómo crees que vas a estar en 10 años?, ¿De qué forma contribuye esto a tu vida? ¿Qué te aporta? ¿Qué sacas? ), crear acción  (  ¿Qué pasaría si lo hicieras?, ¿Qué sería lo peor de no lograrlo? ), establecer la meta (¿Podríamos comenzar a trabajar en tu meta ahora mismo o tendríamos que esperar algo?, ¿Cuál es tu motivación principal para alcanzarlo? ), diseñar un plan de acciónEventualmente ¿qué obstáculos podrías encontrar en el camino?, ¿Cómo podríamos poner tus talentos a trabajar por tu meta?) y encontrar soluciones propias (Si te estuvieras oyendo ¿qué consejo te darías?, Cuál sería la mejor pregunta que yo te podría hacer para despejar la situación?).

No solo el realizar una buena pregunta en el momento oportuno te va asegurar el éxito del coaching, si no que más allá de esto necesita una interacción con el coachado que te asegure una sinergia que haga que toda la información fluya, esto es llamado rapport, que consiste en generar un escenario donde la persona se sienta cómoda y confiada estableciendo una sintonía entre ella y el coach. Según Edu Lopez  (“Rapport, la base del buen entendimiento”), se logra un buen rapport en el proceso de coaching, al lograr una relación de igual a igual, para lo cual es importante sentarse frente a frente, sin la barrera que significa sentarse detrás de una mesa, ya que esta es la postura que tomaría alguien que está en una posición superior y no en una posición de igualdad. A través de este detalle, el lenguaje corporal tiene que demostrar la atención está en la otra persona, sin que invada su espacio personal.

El Coach debe ser sensible a los límites del espacio del coachado y estar consciente de las preferencias, ya que ellos perciben las cosas de diferentes maneras, unos por la visión, otros por oído o sentimientos o simplemente una mezcla de todo. Esto ayudará al Coach a saber preguntar de una forma más coherente y fácil para nutrirse de información.
Se puede decir que las habilidades interrogativas merecen una atención mucho mayor de la que normalmente recibe. Mediante las pregunta el objetivo del Coach es ayudar al coachado a encontrar sus propias soluciones desarrollando su potencial ofreciendo un cambio de perspectiva.

Dichas preguntas pueden abrir pensamientos limitadores para el desarrollo y el crecimiento del coachado. Las preguntas pueden ayudar a personas u organizaciones, a la creación del camino hacia el futuro, y utilizando los principios, herramientas y tecnologías del proceso que soporta esta evolución, es un trabajo de cada uno.
En conclusión las UNA BUENA PREGUNTA tienen la capacidad de fortalecer la inteligencia, porque estimulan la reflexión, el pensamiento productivo y garantizan el aprendizaje efectivo.

“LAS PREGUNTAS ESTRATÉGICAS CREAN UN CAMPO DE RESONANCIA EN EL CUAL TU PROPIO PENSAMIENTO ES MAGNIFICADO, CLARIFICADO Y UN NUEVO MOVIMIENTO PUEDE SER CREADO”
FRAN PEAVEY, STRATEGIC QUESTIONING

miércoles, 25 de marzo de 2015

¡Escucha Profunda, es escuchar con todos los sentidos!

Helen Wilczek
María I. Ledezma
Aida Escalona
Carlos Vivas

De niños aprendimos en la escuela que los seres humanos poseemos 5 sentidos, que nos permiten percibir el mundo que nos rodea. Recordamos cuando el maestro o maestra nos explicó que el sentido del oído nos permitía escuchar. Hoy en día se presenta una inquietud ¿Te has detenido a pensar como escuchas? ¿Crees que oír y escuchar es lo mismo? Cuando oímos y nuestro sistema auditivo no tiene problemas solamente percibimos las ondas sonoras. Cuando escuchamos es necesario que le prestemos toda nuestra atención al interlocutor y activemos todos nuestros sentidos. Un factor que interviene cuando tenemos una conversación con otra persona son precisamente nuestros filtros personales de acuerdo a nuestra estructura de pensamiento que viene dada por las limitaciones, creencias, recuerdos y experiencias previas, todos estos factores son normales pero tienden a operar como interferencias, también debemos tomar en cuenta que esas “interferencias” pueden existir del lado de nuestro interlocutor. y para lograr una conversación profunda, empática debemos procurar reducir estas interferencias;  La importancia de una buena escucha es evitar  que se rompa la empatía, A. Pangrazzi lo resume acertadamente en este texto  “Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a darme consejos, no has hecho lo que te he pedido. Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por que no tendría que sentirme así, no respetas mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches, y tú sientes el deber de hacer algo para resolver mi problema, me has fallado, por extraño que parezca.” El mosaico de la misericordia / A. Pangrazzi / Ed. Sal Terrae 1989
Existen momentos donde una persona nos habla y oímos el sonido de su voz pero realmente no la escuchamos, y luego nos damos cuenta que no recordamos nada de la conversación, ¿Te ha pasado? Es lo que conocemos como una Escucha Ficticia. En algunos casos realizamos un esfuerzo por prestarle atención a la conversación que se supone tenemos y sin embargo existen momentos donde desviamos la atención.
En su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey afirma: “La mayor parte de las personas no escucha con la intención de comprender, sino para contestar. Están hablando o preparándose para hablar. Lo filtran todo a través de sus propios paradigmas, leen su autobiografía en las vidas de otras personas.” Esta situación se conoce como escucha selectiva. Entonces ¿Qué hacer para escuchar profundamente? Si consideramos que solo el 7% de la comunicación es Verbal y el restante 93% lo conformar los gestos, la posición corporal, el tono de voz, la expresión facial, entre otros. ¿Solo el sentido del oído es suficiente para una escucha profunda?
Para realizar una escucha profunda debemos estar seguros que vamos a permitirle a la persona que está hablando  que sea escuchada, ya que el tema que nos plantea debe ser importante tanto para el como para nosotros.
Cuando hablamos de la escucha profunda nos referimos a prestar atención detenidamente, comienza por el respeto, no aislarse de las personas cuando dicen  algo que no se asocia a nuestras creencias;  para poder escuchar activamente hay que tener en cuenta que no es nuestra situación, por lo tanto debemos acompasar con el emisor, esta herramienta nos da la oportunidad de darnos cuenta del presente, del aquí y el ahora, lo percibimos por los gestos, la mirada y otros sentidos. Debemos ser observadores, esto quiere decir que no solo oímos, sino que escuchamos más allá de las palabras. Es en este punto donde permitirnos que la persona se relaje  y  libere la presión o  estrés que puede presentar, (algunos lo llaman drenar) y es allí donde nos permite evaluar las herramientas que se deberían aplicar para la solución.
De esta manera incentivamos a la persona a profundizar y darse cuenta, que es más fácil ayudarlo cuando entra en conciencia de la situación existente y se debe accionar para el logro de sus objetivos.
La empatía es el método más rápido de la comunicación humana. De esta manera se realiza el rapport con el emisor y se establece la intercomunicación e interrelación, esto es lo que nos permite que él emisor se  sienta en confianza y pueda realizar una descarga de la información concreta de lo sucedido logrando la empatía, teniendo ya todo claro, se puede realizar un diagnóstico de la situación presente en ese momento, planificando las acciones pertinentes para solventarla de una forma efectiva.
En su libro La Inteligencia Emocional, Daniel Goleman afirma: “La empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos” cuando un individuo no tiene conocimiento de sus sentimientos propios está totalmente perdido cuando trata de percibir el sentir de alguien que está con ellos.
En la escucha empática, se escucha con los oídos pero también (y esto es lo verdaderamente relevante) los ojos y con el corazón. Se escuchan los sentimientos, los significados y la conducta, percibimos sentidos e intuimos utilizando todo nuestro potencial cerebral (ambos hemisferios) por otro lado este tipo de escucha es profundamente terapéutico y curativa ya que proporciona compresión, amor, valor y apreciación en aquel que recibe la escucha.
¿Que beneficios obtenemos cuando aprendemos a escuchar profundamente o más allá  de las palabras?: Sirve para mejorar la comunicación, por lo que potencia los acuerdos.
Entender y luego ser entendido, el que desarrolla la capacidad de saber escuchar está en un constante aprendizaje, lo que permite tener una visión más clara de lo que le desean transmitir.
Muchas veces escuchamos y juzgamos; es importante respetar el criterio de otra persona, y solo preguntar.
No dejamos terminar la idea cuando respondemos según nuestro punto de vista. Si no hay empatía no hay escucha profunda. De forma espontánea sentimos placer al ser escuchados.
Las personas con opiniones profundas se les facilita abrirse a la escucha de temas distintos, y no tienen inconvenientes para intercambiar puntos de vista, fundamentar sus interpretaciones y escuchar la de los otros.
El uso adecuado de esta herramienta por parte de un coach (escucha profunda) contribuye a obtener resultados asombrosos, ya que que esta permite un conocimiento más amplia de la situación, aunado a su visión positiva del futuro, y su optimismo va a conducir al coachado a establecer el plan de acción para la mejora de su objetivo y por otra parte aumenta la empatía y la credibilidad del coach.

martes, 24 de marzo de 2015

COACHING Y EDUCACIÓN EXPERIENCIAL PARA LA DEMOCRACIA

Dr. Francisco Valdivieso Arcay
valdipe@gmail.com

El Coaching y la Educación Experiencial, se han desarrollado fuertemente en el contexto de las disciplinas de corte constructivista, por tanto, nos ofrecen alineaciones generales en el proceso de construcción del conocimiento educativo, pero también puede tener una notable incidencia en el conocimiento cultural.
En primer lugar, enfatizan en la búsqueda de estrategias intelectualmente imaginativas, activas y de descubrimiento, por lo tanto los aprendizajes que promueve, no sólo son regidos por mecanismos adaptativos, sino por el contrario apelan a principios del constructivismo, donde el participante tiene la posibilidad de poner en práctica su capacidad de innovar, inferir, discrepar, sentir y pensar.  Estas posibilidades no brotan espontáneamente, sino que son experimentadas producto de la mediación directa con mecanismos metódicos diversos como preguntas, experiencias y retos entre otros, que los activan intelectual y emocionalmente.

Sin lugar a dudas, los participantes se ven envueltos en estrategias que impiden que demande exclusivamente de la memorización repetitiva las fórmulas que le ofrecen los facilitadores, lo que produce habitualmente que al cabo del tiempo no tendrá habilidad para plantearse dudas e inquietudes que movilicen sus capacidades intelectuales y emotivas.
En estos enfoques metodológicos, el participante es el protagonista de su propio proceso de conocer. No se convierte en el copartícipe pasivo que se sienta a esperar que le digan lo que debe hacer o en ocasiones a responder cuando el facilitador pregunta. El participante  puede iniciar el proceso, traer situaciones a los encuentros o fuera de ella que se relacionen con el tópico a tratar, tener dudas y retos que con la ayuda del facilitador aprende a dilucidar.
En relación a lo anterior, está sobrentendida la idea de que el objeto del proceso de aprendizaje no es que los participantes acrediten verdades conocidas de las cuales son notificados; más bien es motivarlos a concebir un contexto, una realidad, unas condiciones y un conocimiento cultural que siempre se está haciendo y evolucionando, que siempre está en construcción a través de un aprendizaje que parte de las experiencias. Visto así, lo más importante es que los participantes se sitúen frente a las experiencias de aprendizaje, con una actitud y una conducta responsable e independiente.
La apreciación  anterior nos hace marcar otro principio importante, que se opone de alguna forma,  a la posición tradicional que enfatiza la competencia individual y el logro personal como fin último de los procesos de aprendizaje. Pero a este principio inicial, hay que adicionar que en la construcción del conocimiento cultural, aunque existen responsabilidades y tareas personales, subyace preeminentemente un proceso social donde el aprendizaje no se da en forma aislada, o en solitario solo ante un libro o frente a un paquete informático. El mecanismo que permite transitar al unísono por el crecimiento personal y el trabajo grupal, es la cooperación. Habrá entonces que imprimirle a las disciplinas de aprendizaje estrategias que permitan el luchar juntos con un problema, el aprender a escuchar argumentos, a ponerse en lugar de otros, a cultivar la posibilidad de exteriorizar criterios propios para que sean sometidos a valoración por los otros, el compartir alternativas y buscar caminos.
Cuando la idea y los procedimientos que cada cual utiliza se confrontan con los de los demás en la intimidad de un proceso estructurado, se produce el conocimiento cultural. En un espacio de interacción es posible negociar varias propuestas y consensuar la viabilidad de ellas.
Desde esta visión es que entendemos la posibilidad que el Coaching y la Educación Experiencial como disciplinas de carácter constructivista, nos ofrecen reales y certeras posibilidades para constituirse en potenciales plataformas para solidificar los principios democráticos.  En esta idea de interacción subyace un objetivo fundamental de esta perspectiva, que los individuos realmente aprendan de la experiencia, y no desde la información y el conocimiento de manera superficial.
Un aspecto que requiere mucho análisis en esta mirada del aprendizaje cultural, es el referido a esquemas conceptuales, ideas, marcos de referencia, representaciones mentales, que los participantes traen a la experiencia de aprendizaje. Existe un reconocimiento que tanto los participantes como los facilitadores no comparecen al proceso social como sujetos vacíos de ideas. Su inteligencia no es una tabla rasa o un papel en blanco sobre el cual el facilitador traza, mucho menos es un receptáculo vacío que se llena de conocimiento presumiblemente útil. Los participantes traen formas de ver las cosas, pueden aportar maneras de resolver problemas cotidianos, inquietudes, en su mente tienen ideas de las que se han ido apropiando como resultado de su experiencia personal y social. Tal vez esas ideas, esas formas de enfrentarse a los problemas no son las más “adecuadas” para construir el conocimiento científico y el trabajo educativo; sin embargo, no se pueden desconocer.

Los momentos que propone el Coaching y la Educación Experiencial (talleres, clases, exploraciones, encuentros) aparecen entonces como situaciones oportunas donde los sujetos se “relacionen” con el objeto de “educarse y crecer”, es un espacio de “intercambio recíproco” de experiencias, es un círculo donde “exponer ideas” e información, es lugar para pensar y re-pensar, es un terreno donde podemos “afrontar a la realidad”, son momentos donde es “legítimo discrepar”, son áreas en donde cada cual puede “asumir tareas” precisas que conduzcan hacia el aprendizaje compartido a favor del desarrollo de todos.

En este enfoque metodológico-constructivista que se ha desarrollado como organización procedimental que se centra en solución dificultades más que en temas, que permite el uso creativo de la integración de contenidos y herramientas dinámicas, que accede a espacios geográficos alternativos y diversos, ha probado su efectividad para facilitar la comprensión de las problemáticas sociales y culturales. El aprendizaje que estas disciplinas promueve, son también un ejercicio propicio para solidificar los principios superiores de la convivencia social y en la solidaridad humana que están expresados en la Democracia como sistema político avanzado en el cual la soberanía del poder reside y está sustentada en el colectivo. Si revisamos los entrecomillados del párrafo anterior, podemos observar la diáfana conexión entre los tipos de situaciones que son tratadas cotidianamente por el Coaching y la Educación Experiencial; y los principios democráticos básicos contenidos en la Carta Magna como son respeto de la vida y a los derechos humanos, la convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad y equidad entre otros.
Son muchas y muy variadas las formas a través de la cuales podemos articular los conceptos metódicos del Coaching y la Educación Experiencial con la Democracia. Podemos destacar entre otras: la Escuela de Líderes, los Manuales de Convivencia, las Escuelas de Padres, los Comités de Profesores, los Proyectos Comunitarios, y hasta los cuestionados Consejos Estudiantiles y Educativos. No obstante, vamos a denominarlas a través de una expresión que las englobe a todas en su sentido más operativo. Las llamaremos “Grupos de Apoyo”, por considerar que este en su significado social, que puede albergar conceptualmente a todas las antes mencionadas.
Concebiremos un Grupo de Apoyo como la conformación de una verdadera red de células democráticas en un campo de la sociedad sea este institucional o no, que tiene como propósito fundamental un Proyecto Educativo Democrático. Su intención básica será educar para la democracia a través de la formación integral de los participantes, de ahí la importancia que los aprendizajes que se promuevan se conecten con la realidad social.

OBJETIVOS DE LAS DISCIPLINAS PARA CONTRIBUIR
A LA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA

§  Desarrollar en los participantes en el dominio social
La Educación Democrática es un espacio en el cual los participantes pueden procesar sus propios problemas y situaciones críticas, les permite organizarse, asumir posiciones, los acostumbra a producir esfuerzos comunes para alcanzar metas individuales y grupales. En ellos es indispensable que se generen identificaciones para con trabajar unidos como lo dictan los cánones de la Democracia. Esta identidad, produce un sentimiento muy parecido al que encuentran en los espacios originarios del barrio, en virtud, que es posible que se desarrollen en el plano de la igualdad que es componente indispensable para que procesen las diferencias y desde allí desarrollen los potenciales individuales.
Los facilitadores que accionan con el Coaching y la Educación Experiencial, deben tener como norte esencial, fomentar la práctica de la inter-ayuda, de la solidaridad y de la comprensión mutua. Un grupo de participantes que actúa en afinidad, permite crear sentido de vida y de trabajo. Igualmente, les es posible negociar las diferencias, conciliar los conflictos, dirimir los asuntos pendientes. Todo esto desde una perspectiva democrática, lo que quiere decir basado en el respeto y en el reconocimiento del otro, como legítimo miembro de la comunidad. Es aquí donde cobra sentido el decir popular “Uno para todos y todos para uno”.

§  Desarrollar en los participantes el dominio intelectual-académico

Los facilitadores que operan con el Coaching y la Educación Experiencial deben apropiarse de conocimientos y estrategias que les permitan trasfigurar el aprendizaje de conocimientos en algo agradable, placentero y atractivo, pero sin dejar de ser profundo, perdurable y práctico. En otras palabras, los participantes tienen la opción de hablar, tratar, analizar en su propio lenguaje, con sus propios códigos, lo que están haciendo y aprendiendo, pero sin perder la noción que ese aprendizaje tiene anclajes en la teoría formal.
El trabajo académico de esta forma, se transforma en algo sencillo pero a la vez eficaz. Las correcciones se hacen sin reproches de parte de los facilitadores y pares, sin castigos, ni malas calificaciones. El trabajo de los Grupos de Apoyo es algo ameno que estimula a los participantes a colocar en práctica lo aprendido, a acercarse paulatinamente a lo difícil. Puede verse reflejado en el principio pedagógico ligado íntimamente al Coching y la Educación Experiencial  Aprender Aprendiendo”.

§  Desarrollar en el participante en el dominio emocional

Los facilitadores que maniobran con el Coaching y la Educación Experiencial, deben concentrarse en brindar múltiples y variadas oportunidades a los participantes para interactuar, tomando en consideración sus diferentes tipos de personalidad, de caracteres, de temperamentos y de maneras de apreciar los acontecimientos. Estas interrelaciones articuladas por las acciones típicas del trabajo cooperativo que se provocan en los Grupos de Apoyo, irá posibilitando la educación de la madurez en el manejo de los conflictos, así como también en los momentos de calma, en los de de mayor creación y en los procesos de autorregulación. 
El Coaching y la Educación Experiencial articulan de forma especialmente efectiva con los procesos de autocontrol que deben expresar los participantes de los Grupos de Apoyo, en razón que se fundamenta en el respeto y el sentido de pertenencia que debe caracterizar a los ciudadanos que profesan la Democracia como principio inalienable. La autorregulación afectiva se genera con natural facilidad a partir de las interacciones que promueven las disciplinas, en la medida en que participantes asumen con responsabilidad el manejo de sus emocionalidades como una premisa imprescindible para la convivencia democrática.  

§  Desarrollar en el participante en el dominio comportamental

Los participantes necesitan espacios y tiempos para interactuar y confrontan o comparan sus necesidades y expectativas. Los participantes deben tener la posibilidad de involucrarse en las actividades de su grupo y deben llegar a crear, en forma sincera y responsable, el deseo de apoyar en la solución de las problemáticas sociales.
Pero ese “involucramiento” del participante debe traducirse en comportamientos claros y concretos de Apoyo. Es en esta dimensión comportamental que las disciplinas de Coaching y la Educación Experiencial, surgen como los factores que mayor garantía ofrecen a la construcción de dominio comportamental, en virtud, que se fundamentan en los aportes de Makearenko, Don Bosco, Piaget, Vigostky, Kolhberg, cuyos postulados pedagógicos ponderan las relaciones solidarias de los participantes, plasmadas en estructuras metodológicas desde donde se transita de la competitiva e individualista a una concepción de interrelación dialógica entre los individuos.
A partir del Coaching y la Educación Experiencial, podemos contribuir a instaurar comportamientos democráticos sencillos y de fácil alcance, hasta lograr el deseado autocontrol ideológico necesario para la concordia democrática y así brindar oportunidades de generalizar este estilo de vida en su entorno ciudadano.

 

§  Desarrollar en el participante en el dominio valorativo

La construcción del yo en el participante es un proceso donde intervienen diferentes y complejas variables. El desarrollo valorativo hace parte de este tejido bio-psico-social, donde los Grupos de Apoyo brindan muchas oportunidades a partir de sus diferentes actividades. Comúnmente en los ambientes colectivos, se generan procesos donde los enfrentamientos, la negociación, las conciliaciones, las alianzas, los desacuerdos, la beligerancia, los acuerdos, son oportunidades donde los participantes asumen posturas valorativas, que en el accionar diario se mediatizan si los individuos no despliegan sus cualidades democráticas.
En este aspecto el Coaching y la Educación Experiencial apuntan como metódicas insustituibles para profundizar en los procesos de codificación, adaptación, proyección e introyección que hacen parte de la maduración necesaria para apropiarse conscientemente de la visión democrática de la valoración. La educación para la demo cracia se cimenta en la construcción de valores tales como la participación, la convivencia, la cooperación, el respeto, que orientan y enriquecen integralmente el desarrollo del estudiante y, a la vez, son fundamentales para construir una cultura democrática. Consecuentemente el Coaching y la Educación Experiencial propugnan esos mismos valores como plataforma esencial de su quehacer educativo y pedagógico.
ARTICULACIÓN DEL COACHING Y LA EDUCACIÓN EXPERIENCIAL CON EL APRENDIZAJE DE LA DEMOCRACIA
Apoyar al aprendizaje democrático a través del Coaching y la Educación Experiencial, en su expresión más significativa, es contribuir a que la ciudadanía crezca integralmente y se realice en sí misma. El criterio de apoyo es la antítesis del simple uso de la otra persona para satisfacer uno sus propias necesidades. Por lo tanto, es un proceso, una manera de relacionarse con otros, que implica un desarrollo en las áreas cognitivas, emocionales y comportamentales.
Es un principio adosado a la Democracia, que cuando se apoya, se mira a los otros con sus potencialidades y sus necesidades de crecer. Por ejemplo, se experimenta una idea con su potencial germinal, vital y prometedor. También se experimenta que el otro necesita crecer, y uno necesita ser solidario para reconocerse como ser humano. Es importante entender que apoyar democráticamente no es experimentar la necesidad que los otros tienen de uno, como una relación que da poder sobre el otro y que provee la oportunidad de dominarlo.
Al apoyar a los otros, implica no se imponer una dirección; al contrario, se permite que la dirección del crecimiento del otro guíe lo que uno hace. En el apoyo para la democracia, el respeto se basa en el valor que se experimenta por los otros. Las obligaciones que se emanan del respeto son un elemento constitutivo del apoyo y no se experimentan como una imposición forzada sobre uno.
Los valores democráticos que podemos educar a través de la Educación Experiencial y el Coaching y que se constituyen en elementos cardinales para ejercer dentro del proceso de acompañamiento podrían estar dirigidos a apoyar en las siguientes dimensiones sociales:
Para poder apoyar deben conocerse las necesidades, las posibilidades, las expectativas del otro y responder a ellas. Se deben conocer las capacidades y limitaciones, como también las propias del que apoya.
Es necesario permitir que los otros crezcan a su propio ritmo y en su propia forma. Conocer y Reconocer a los otros, va más allá de otorgar una identidad, sino que implica respetar el hecho que todos tenemos derecho a las formas de participación (activa o pasiva). Involucra además, que no sólo debemos asumir su tiempo, sino también su espacio. Se debe educar en este dimensión la inclusión y también tolerancia.
Se circunscribe a esta esfera de educación para la Democracia, la confrontación activa y abierta con uno mismo y con los otros en el mismo nivel. Al apoyar al otro se debe verlo tal cual es y no como a uno le gustaría que el otro fuera o como se siente que el otro debiera ser. Aunque hay hechos desagradables, se respeta y se trata con seriedad para estar en contacto con el otro y ayudarlo. Se debe ver en qué forma se está ayudando o dejando de ayudar al otro. No debe haber vacíos significativos entre la forma como se actúa y lo que realmente se siente.
El aprendizaje para la Democracia requiere también desarrollar confianza en si mismo y en sus propias potencialidades. Que se pueden cometer errores, pero de nada sirve corregirlos si de ello no se extrae un aprendizaje significativo. En el plano actuarial el Coaching y la Educación Experiencial suministran un conjunto de herramientas de primer orden en el aprendizaje para el alcance de decisiones de carácter autónomo que disuada la enfermiza dependencia que es incompatible con la Democracia. Sólo el que confía en sí mismo y no trata de aparentar ser el que no es, podrá confiar en otras personas para que crezcan.
El Coaching y la Educación Experiencial ofrecen también, la posibilidad de ampliar el conocimiento continuo del otro. Siempre hay más que aprender. El que apoya es genuinamente humilde al estar listo y dispuesto a aprender más acerca del otro, acerca de sí mismo y de lo que significa apoyar. La actitud de no tener nada más que aprender es incompatible con el apoyo y con el desarrollo humano. El que apoyó siempre empieza de nuevo, no importa cuan extensa haya sido su experiencia previa, porque siempre la relación demanda entrega para la nueva situación. La situación, por lo general, no es la repetición del pasado que requiera sólo la aplicación mecánica de los principios.
El Coaching y la Educación Experiencial, puede aportar además planos conceptuales para contribuir a fundar los necesarios sentimientos de esperanza que en Democracia es indispensable que existan para estimular crecimientos sostenidos. Cuando se educa para la Democracia bajo la concepción de esperanza racional, se desarrolla ese sentimiento de estar unidos a la posibilidad cierta de crecer, donde la posibilidad de un nuevo crecimiento. Educar bajo el concepto de que existe la esperanza de mejorar, es la opción de la existencia  de un presente vivo y con múltiples posibilidades, que produce nuevas energías y activa nuestros potenciales. La carencia de esperanza corroe todo sentido de valor y de dignidad en las personas.
Al apoyar a las personas en su crecimiento democrático, si bies es cierto que no ofrece ninguna garantía de  cuál será el momento en el que se producirán los efectos esperados, nos reafirma la visión que sólo si se posee la esperanza de desarrollar una nueva sociedad con un nuevo hombre será la energía para lograrlo.
ENFOQUES DEL COACHING Y LA EDUCACIÓN EXPERIENCIAL PARA EL CONTRIBUIR AL APRENDIZAJE DE LA DEMOCRACIA

 Confianza y apertura frente a coacción:

El enfoque está orientado a generar actuaciones fuera de los esquemas coercitivos, se fundamenta en la preocupación de ayudar al que tiene problemas sin exigir nada a cambio. Ningún proceso se basa en el castigo, ni el rechazo, ni en la restricción de sus derechos. Todo el interés se centra en apoyar a las personas. Podemos precisarlo con detalles en el cuadro que aparece a continuación.

CUADRO 1

CONFIANZA Y APERTURA FRENTE A COACCIÓN
Pauta de Actuación del Enfoque Coercitivo
Pauta del Coaching y la Educación Experiencial
Instaurar el miedo de exteriorizarse como mecanismo de coacción.
Estimular la confianza de exteriorizarse como mecanismo de libertad.
Obstaculizar la sinceridad como elemento de minimización del poder individual de los ciudadanos y los colectivos.
Provocar la apertura sincera como elemento de maximizar el dominio del valor individual de los ciudadanos y los colectivos.
Propiciar el mutis como dispositivo de lo que el poder no quiere divulgar.
Favorecer la expresión voluntaria como  valor para detener las acciones a través de las cuales se perjudica y se abusa.
Implantar la hipocresía, como elemento para no afrontar los problemas.
Inducir patrones estables de claridad para evitar derivar la solución de los problemas reales. 
Instituir que es comprometedor quedar  expuestos ante los organismos de poder.
Develar que el poder concurre en los mecanismos de confianza y apertura democrática de la autenticidad y nada podrá ser usado en contra si no es veraz.
Convencer a los ciudadanos que “todos” podemos ser atacados y  presionados,  y todo lo que hacen está controlado.
Revelar a los ciudadanos que “sólo” podrán ser agredidos y forzados, y    estarán intervenidos en la medida en que se instaure en ellos el temor.

Clima de cambio frente a clima de complacencia:

A través de las herramientas y estrategias que se utilizan en el Coaching y la Educación Experiencial, los participantes tienen la oportunidad de sentir las dificultades y de experimentar opciones para sobreponerse a los problemas, en un clima de aprendizaje en donde enfrentarse efectivamente a las vicisitudes de la vida cotidiana es un laboratorio vivencial cercano a la realidad. Con precisión podemos observar que el cambio se produce más efectivamente cuando se interrumpe el pseudo equilibrio ciudadano que los medios de comunicación entronizados en el poder exponen como muestra de armonía ciudadana. El principio es hacer ver que “cuando todo va bien…”  no hay necesidad de cambiar. Las situaciones que propician naturalmente el Coaching y la Educación Experiencial, permiten crear un Clima de Cambio que incite justamente a develar que “no todo está bien…” y hay que cambiar.

Aquí y ahora frente a allá y después:

Los procedimientos naturalmente puestos en práctica por el Coaching y la Educación Experiencial, frenan la posibilidad que sean tratados como temas irrelevantes las carencias de los ciudadanos, las necesidades más sentidas de la población, las promesas incumplidas, los hechos punibles que son sustituidos por otros más polémicos. Las disciplinas, permiten que emerja cada caso en su justa medida de importancia, y eso imposibilita que se haga un manejo interesado de las situaciones para que los ciudadanos sustituyan los hechos relevantes del hoy y el ahora, por imaginarios de pasado histórico más remoto, o del futuro inescrutable  de los también remotas próximas décadas.
El Coaching y la Educación Experiencial ubican el debate en el presente y el próximo futuro inmediato de las personas, evitando anclajes perniciosos en un pasado que no fue, pero que poco aporta al crecimiento actual, y por otra parte, soslaya la posibilidad de sujeciones a seducciones ilusorias que terminan no concretándose nunca.

Los problemas como oportunidad frente a problemas como perturbación

El Coaching y la Educación Experiencial tienen como tesis principista que los problemas son oportunidades pedagógicas para avanzar y estimular nuevos y mejores mecanismos para crecer, siempre y cuando se procesen efectivamente como repercuten en el cambio de actitudes y de valores de las personas. A este efecto, su influencia para modernizar los procesos democráticos tiene un valor incalculable.
Por el contrario, hay la tendencia en el poder, a mantener los problemas como mecanismos de sometimiento y sumisión de las personas a las dádivas del gobernante, en un status en los cuales dependan tan estrechamente de lo que se da, que termina sujetándose acríticamente al reduccionismo en el que es arrinconado. Esquemáticamente lo podemos observar en el cuadro que se presenta a continuación.

 CUADRO 2

LOS PROBLEMAS COMO FUENTE DE ACTIVACIÓN DEL APRENDIZAJE
Visión basada en los problemas como factor de SOMETIMIENTO
Visión basada en los problemas como factor de CRECIMIENTO
Los problemas se muestran como una anormalidad de la gente (generalmente se les interpreta como inmoralidad, enfermedad mental, ignorancia o desviación.
Los problemas son parte normal de la vida de todos, y es un espacio real desde donde abordar novedosas formas para contribuir a erradicar situaciones confusas que se presentan cotidianamente.
Los que tienen problemas son diferentes porque se comportan de manera inaceptable con respecto a lo que el poder aspira como normalidad en o para la sociedad.
La gente con problemas no es diferente de otras. Por el contrario, su visión crítica permite que emerjan la realidad de las situaciones cotidianas y las ponen en discusión.
El reconocimiento de problemas es aceptar su propia anormalidad. De hecho la posición crítica ante una realidad por muy evidente que esta sea, acarrea su supresión ciudadana.
El reconocimiento de sus propios problemas es señal de su fortaleza democrática, porque es el impulso indispensable en el cambio sustancial de las actitudes y las acciones.
No es sensato ni adecuado revelar los problemas, en virtud que eso implica el reconocimiento del poder de sus insuficiencias y debilidades.
Es indispensable y de vital importancia  revelar ampliamente las situaciones problemáticas., porque de su conocimiento germina la posibilidad de resolverlas.
Cuando aparecen los problemas, los que lo padecen deben convencerse que  es negativo exponerlo, o que hay otros que poseen problemas peores.
Cuando asoman los problemas, los que lo sufren tienen la oportunidad de exponiéndolos, clarificar su comprensión y consecuentemente descubrir las opciones que se pueden operar para solventarlos.
Se asume que los problemas pierden su importancia cuando el comportamiento problemático de las personas que lo sobrellevan no puede ser observado.
Se asume que los problemas pierden su importancia cuando la persona o el colectivo que lo soporta encuentra los mecanismos de su solución y lo ponen en práctica.
El enfoque centrado en el problema como fuente de activación del aprendizaje no lamenta que haya problemas, por el contrario, se aprecia como un elemento importante, porque las situaciones problemáticas son en el esquema estratégico del  Coaching y la Educación Experiencial las oportunidades para que se puedan empezar a buscar soluciones.

Demostración de madurez frente a sometimiento y obediencia

En el Coaching y la Educación Experiencial los enfoques no se exigen obediencia, sumisión o dependencia, sino madurez. Frente a este fenómeno los facilitadores de las disciplinas, parten del hecho cierto que todos los ciudadanos en sus entornos pueden desarrollar criterios válidos, con las expectativas que de él se tienen.
Para ayudar a desplegar estos criterios, deben mantenerse las expectativas altas de los participantes y de esta manera poder ofrecer desafíos significativos. Lo cual no implica la populista política de “entrega demagógica” de todo el poder a los ciudadanos, sino que refiere a la motivación manifiesta para actuar responsablemente al interior de una estructura democrática, donde la madurez es vista como la capacidad de demostrar apoyo positivo a otros y actuar en una cultura de convivencia.

Valores frente a las imposiciones arbitrarias

Para el Coaching y la Educación Experiencial, las normas son necesarias en la ejecución de sus actividades, ya por esa razón son extraordinarias patrones  para simular las normas que se requiere poner en práctica en la sociedad democrática, Pero hay que estar conscientes que por sí solas no preparan para vivir responsable y productivamente. Pero a la vez, supone un modelaje de capital valor que participantes sean inducidos para que aprendan a obedecer reglas, conocer sus límites, y valorar juicios independientes y autónomos sin que esto suponga transgredir los valores más concretos de la sociedad democrática. La construcción de valores es fundamental, las normas serán un excelente complemento de crecimiento ciudadano, y se constituirán en su conjunto en la plataforma más sólida para la convivencia.
A manera de Colofón
Para contribuir a la arquitectura de democracia, el Coaching y la Educación Experiencial como disciplinas educativas para el desarrollo del talento humano en es elemental crear un espacio de comprensión de las potencialidades que éstas poseen a tal fin. Eso implica darles cabida orgánica en las diferentes instituciones, organizaciones y asociaciones que se dedican al análisis, discusión, toma de decisiones y acción ante las problemáticas de la sociedad y que tienen como propósitos la facilitación del bienestar colectivo de todos y para todos y nuestras necesidades básicas.

Estos espacios de reflexión profunda, entre los que es ineludible que estén las universidades, tanto, posibilitaría un punto de construcción de libertad pública, tal como lo expresa Bauman (2007), “La libertad como plena liberación de los miembros de la comunidad, es el derecho a participar en la decisión conjunta del destino común”. (p.p 243).

Esta decisión conjunta, entre los cultores de las disciplinas y las instituciones que les den los espacios propicios para desarrollar sus ideas, será el detonante que de una estrategia que se traduzca en guía las acciones de los distintos actores responsables de solidificar a la Democracia como principio fundamental del desempeño ciudadano.

Centrándonos en la potencialidad educativa ciudadana que poseen el Coaching y la Educación Experiencial, podríamos fundar un consistente punto de partida para definir la transversalidad de los procesos de enseñanza–aprendizaje, donde conjuntamente con la comunidad se diseñe, planifique y actúe, los procesos de acción participativa y crítica, que se concreten en los cambios verdaderamente emancipatorios.
Esto permitiría a la ciudadanía, por una parte, la comprensión contextual del conocimiento, es decir, entendería que éste tiene un valor de uso para influir y transformar el espacio público; y por la otra, tendría la oportunidad de experimentar el impacto directo que sus acciones pueden provocar en la comunidad.

Momentos sublimes… ¿Potenciadores o Limitadores?

Delgado, Margely
Ramírez, Erika
Linares, María
Santana, Fabiana

Los sueños pueden definirse como realidades alternas creadas por el yo inconsciente, que suelen revelar indicios que no siempre estamos dispuestos a aceptar como parte de nuestra realidad consciente.
En la historia de la humanidad, tenemos algunos claros y significativos ejemplos que podrían fácilmente ilustrarnos con respecto al tema de los sueños. Por ejemplo: Un Emperador Marciano que vio en sus sueños como se quebraba el arco del rey de los Hunos, la misma noche que murió Atila. Un Plutarco que relata como Augusto cuando estaba enfermo, a raíz de un sueño de un amigo, se convenció de que debía abandonar su tienda, que pocas horas después fue capturada por sus enemigos, quienes agujerearon el lecho donde había estado tendido. Un Platón que estaba de acuerdo con la idea general que predominaba en ese tiempo, de que existían manifestaciones divinas que se hacían en el alma, durante el sueño. Un enamorado Petrarca vio a su amada Laura en un sueño, el día que ella murió; después de eso escribió el hermoso poema “El Triunfo de la muerte” y un Camilo Flammarion en su excelente obra Sueños premonitorios y adivinación del futuro, dice: “No vacilo en afirmar desde ahora que el fenómeno de los sueños que predicen futuros acontecimientos con exactitud, tienen que aceptarse como una realidad”.
Lo que hace mágico y maravilloso a los sueños es que van desde lo sublime hasta lo desconocido y muestran a través de símbolos una manifestación genuina de amor que a veces no aceptamos ver.
La vida de los sueños está más llena de significado y enseñanzas del interior, o vida de Dios, que de la vida exterior del hombre. Un sueño es y será un acontecimiento único que se revela en ese mundo que pertenece a la mente cuando los sentidos objetivos se han retirado a descansar.
La interpretación de esos símbolos usados por la subjetividad para impresionar la mente objetiva con una sensación del futuro, a menudo deja a la gente presa de su propia fantasía y cuando despierta razona sobre eso por causa y efecto. Aunque encontremos imágenes inconexas al despertar, de una u otra forma nos alienta a seguir, algunos días meditando y otros tantos accionando ideas que un tiempo atrás ni siquiera tendríamos el valor de repetir en voz alta.
No es menos cierto decir que en el sueño se interrumpe la voluntad, permitiendo a menudo que creencias limitadoras, o elementos tóxicos alojados en nuestra consciencia saboteen constantemente la persecución de nuestros objetivos, imposibilitándonos a seguir adelante, pues es común que esas ilustraciones personales que percibimos en un cerrar y abrir de ojos, se alineen con lo que deseamos. Muchas veces es la mente objetiva que promueve inconscientemente pensamientos negativos que viajan en ella con más frecuencia de la que pudiésemos calcular intentado truncar la transformación potenciadora que merecemos.
Es lo que se conoce como creencias limitadoras, muchas de estas creencias son miedos generados por lo que nos impone nuestra sociedad, o frases que a lo largo de nuestra crianza nos han repetido personas tóxicas, o que posiblemente pensemos que no poseemos las capacidades necesarias para lograr determinado objetivo.
En algunos casos los sueños suelen convertirse en el refugio al que acuden aquellos que se niegan a sí mismos la realidad en la que se encuentran moldeando esté a su conveniencia o para su propio placer mental, alejándose de lo que supondría vivir en una agonía constante, reflejada en la insatisfacción personal.
La melancolía, la apatía y en la mayoría de los casos el desconocimiento de las capacidades del yo interno podrían ser causas del querer crear esta realidad paralela y aislada, en la que no existan derrotas ni fracasos, donde solo sea posible triunfar.
Emerick (1998) en Ontorio, Gómez y Molina (2000) estableció que “tal es el poder que tienen las creencias de influir en la realidad. Tanto si tus creencias te llegan a través de fuentes externas (otras personas) o a través de fuentes internas (tus propias creencias) pueden tener un impacto dramático sobre tu éxito, tu eficacia y tu vida. Si sostienes creencias limitadoras, crearás barreras y obstáculos que respaldarán estas creencias, estableciendo de esta manera limitaciones verdaderas. No obstante cuando abrigas creencias capacitadoras te concedes el poder de conseguir que estas creencias se hagan realidad, así como el potencial para una vida más plena”.
Aunque hay personas en el mundo que carecen de fortaleza subjetiva material o espiritual y en consecuencia dejan de percibir sueños que pueden ser simbólicos, porque dentro de ellos no hay fuerza para retener esas impresiones; todos los seres humanos soñamos y lo importante es aprender a desarrollar esa percepción intuitiva del futuro y canalizar las señales o influencias que son reflejadas durante el sueño; evitando a toda costa desviarnos de ese camino de formación que tanto nos ha costado construir.
Es importante percatarse de cuáles son las creencias limitadoras y que trabajar en ellas, para darnos cuenta de que sólo están en nosotros mismos, y que mientras tengamos sueños por cumplir, tendremos motivación y arranque para trabajar día a día por ellos, ya que, una vez conscientes no podemos ser indiferentes.
Demostrar que no hay razón por la cual el hombre no pueda darse cuenta anticipadamente de acontecimientos venideros, es una labor ardua; pues quien no cultiva la visión interior como lo hace con sus sentidos externos difícilmente pueda tener una revelación tanto de un pasado como de un futuro a través de los sueños.
No con ello queriendo expresar que es labor del coach, desarrollar o hacer desarrollar en el cliente, capacidades de interpretación de los sueños. Más bien desde esta perspectiva reforzamos que la labor de acompañamiento del Coach deberá estar ligada a potenciar las creencias positivas sugeridas en aquellos sueños que le permitan a nuestros coachados actuar en consecución de los objetivos planteados en el marco de los acuerdos establecidos.
Crear una relación conjunta fundamentada en la confianza y en el respeto mutuo será la clave para obtener la verdadera interpretación que tenga el coachado de sus sueños y de cómo estos pueden influir en el devenir de sus días.
Asimismo la narración del coachado de sus sueños, podría significar, de acuerdo a los contextos utilizados por este, la identificación de sus habilidades, fortalezas, destrezas y oportunidades de mejora; lo que sugeriría una orientación asertiva al momento de evocar herramientas que nos conduzcan al fin deseado.
Es tarea del Coach incrementar el nivel de conciencia del individuo permitiéndole generar contrastes en el espiral de experiencias vividas; acompañándole a descubrir que los grandes logros se construyen de valientes intentos y que es él quien tiene todo el talento, capacidades y soluciones en sus manos, para lograr analizar los procesos de vida que se le presenten. Incentivar el auto-conocimiento, para reconocer las fortalezas, debilidades y talentos que a los coachados les cuesta  explorar en ellos mismos.
La visualización y el enfoque son fundamentales para alcanzar los sueños, es lo que nos permitir re-calcular el camino para alcanzar  esas metas cuando algo no salga como estaba previsto.
Lo realmente importante del ser humano es mantenerse con una esperanza latente, tomando en cuenta la conexión entre las creencias y el entorno exterior, logrando establecer a lo largo de la vida una visión que fácilmente puede ser plasmada a través de los sueños bien sea tanto dormido como despierto pero con la fe absoluta de que lo más profundo de nuestros pensamientos y fantasías puedan ser visualizadas en ese momento sublime, llamado sueño.

lunes, 23 de marzo de 2015

EL MODELO CÍCLICO DE LA EDUCACIÓN EXPERIENCIAL

Dr. Francisco Valdivieso Arcay

El modelo cíclico de Educación Experiencial que nos legó David Kolb aspira articular diferentes aspectos del aprendizaje, lo cual permite ensamblar  conocimientos formales de naturaleza conceptual, con las experiencias fundamentadas en las acciones de los aprendices. De la misma forma, aporta la posibilidad para conectar el conocimiento académico con el profesional, el discernimiento cultural con las competencias, las reflexiones lógicas y el pensamiento adyacente como lo define Dieleman (2006). Pero esencialmente, el modelo de Educación Experiencial apunta hacia implicar a los copartícipes en la búsqueda práctica de las situaciones problemáticas, confusas o ambiguas por intermedio de la motivación para la reconstrucción de significados contextuales, que le den sentido a las acciones en circunstancias análoga o diferentes.

Los fundamentos originales del modelo se muestran en el texto publicado Kolb en 1984 denominado El aprendizaje por experiencia: La experiencia como fuente de aprendizaje y desarrollo”. En esta obra trascendental para la vigencia actual de la Educación Experiencial, el autor desplegó en qué consiste la esencia del aprendizaje apoyado en la experiencia, donde el conocimiento proviene de la composición entre lo almacenado, producto de la experiencia y como esta incide en el proceso de transformación del conocimiento.

Desde esta óptica, aprender entonces no se trata tan sólo de un mecanismo de asumir algo que nos ponen a hacer o que vivimos tiempo atrás, es decir, no es suficiente la estricta percepción de la experiencia para aprender. Se trata de un proceso más complejo que implica transfigurar algo a partir de la experiencia acumulada para evolucionar. Visto así, entonces no es meramente la observación de los fenómenos que se están estudiando (experiencia acumulada), sino que se aspira forjar algo con esta observación como ensayarla o utilizarla con la finalidad de obtener un determinado efecto o resultado (transformación del conocimiento). Es menester expresar que la transformación del conocimiento por sí misma no puede representar un aprendizaje significativo, porque el proceso se completa, en la medida en que se concreta la transformación en algo sobre la cual actuar.

En sus planteamientos Kolb hace una serie de aportes para comprender en toda su dimensión lo que significan las acciones acumular y transformar, en relación a acumular, distingue entre el proceso de aprehensión puntualizada como la capacidad de acumular informaciones, y la comprensión, definida como la facultad de construir las informaciones transformándolas en conocimientos de orden superior. Sobre la base de estas dos nociones medulares, se entiende que la experiencia acumulada a través del proceso de comprensión se asienta en la interpretación conceptual y en una representación simbólica. Por su parte la que deriva de la aprehensión se fundamenta en las cualidades apreciadas y perceptibles de la experiencia inmediata. 
 
En lo que se refiere a transformar, Kolb diferencia entre dos perspectivas intención y extensión. La transformación a partir de la intención, se basa en la capacidad de reflexión y abstracción, mientras que la transformación que radica en la extensión, transita por los caminos de una manipulación activa y externa del mundo exterior. 


Como vemos Kolb documentó de forma precisa las dos formas indiscutiblemente contrapuestas de acumular y de transformación, la combinación de estas nociones resulta en cuatro formas elementales de conocimiento. Queda claro entonces, que en el Modelo cíclico de la Educación Experiencial las bases estructurales del aprendizaje se localizan en el intercambio entre los cuatro modos de acomodación y en la forma en las que se satisfacen las explicaciones adaptativas. A partir de estas distinciones preliminares, Kolb fundamentó las diversas modalidades y cómo las diferentes formas de aprendizaje transportan a diferentes tipologías de conocimiento. De allí produjo las distinciones entre conocimiento asimilativo, acomodaticio, divergente y convergente, que aportaremos en un próximo artículo.

Ir Más Allá de las Palabras “Te Pone en Onda”

 Gabriela González
Liliana León
María E. Navarro
Nataly Pieroni

Al ser introducidos dentro del muy interesante mundo del Coaching, comienzan a surgir muchos conceptos e interrogantes, los cuales cada día nos impulsan a buscar más y más información sobre el tema. El Coaching es proceso de acompañamiento orientado al cambio y al desarrollo de personas, equipos y organizaciones que realiza un coach para facilitar a su cliente el descubrimiento y la articulación de su propósito u objetivos. Dentro de este orden de ideas se puede decir que uno de los puntos que se considera como pilar fundamental al momento de realizar coaching, es aquello llamado “Rapport”, una expresión o palabra muy singular, pero que representa la columna vertebral entre la relación del coach y el coachado. En muchas ocasiones de nuestro día a día podemos sentir una falta de comunicación o empatía, un mal sentimiento o incomodidad, ser víctimas de un malentendido, lo cual puede suceder dentro de nuestras relaciones personales (conyuge, padres, hijos) o laborales (jefe, pares, empleados) sucediendo que en la gran mayoría de las veces no podemos ubicar la solución a fin de mejorar la comunicación. Es por lo anterior que surge dentro de PNL y Coaching la técnica llamada Rapport, la cual tiene por objeto crear un ambiente de confianza y cooperación mutua para entablar una comunicación efectiva donde no haya juicios de valor, donde no ocurra distorsión o malos entendidos entre los interlocutores. Es donde se debe aplicar lo que podemos llamar “una escucha sana”, representando éste otro pilar para el logro del buen resultado dentro del proceso de coaching.
Cuando hablamos de Rapport lo que se desea es aplicar o lograr una conexión sin barreras o sintonía, dentro de la relación con el coachado donde la confianza sea sincera y abierta, logrando así tener la total apertura dentro de la comunicación con el cliente. Una comunicación donde se permite llevar una relación fuerte y acompasada, y ganar la confianza del coachado.
El Rapport permite que el coach logre captar el interés del coachado respecto a la información manejada. Existen diferentes formas de lograr una buena conexión, puede ser con el tono de vos del coach, con su lenguaje sensorial o corporal. Dado lo anterior se nos abre otro pilar que debe desarrollarse en un coach, a fin de lograr un proceso de coaching efectivo; son las diferentes técnicas que le permitan reconocer de forma inmediata que tipo de interlocutor tiene frente a él dentro del proceso de Coaching, si es un interlocutor pretencioso que cree saber todo lo que queremos transmitir tendremos una tarea complicada o si por el contrario es uno sociable, hablador y positivo será mucho más fácil porque pensará en muchas soluciones, lo complejo será evitar que se desvíe del tema principal haciendo preguntas oportunas para reconducir la conversación, la paciencia en este caso es muy buena aliada, la ventaja es la disposición para llegar a acuerdos. Un tono de voz muy alto, violento o desagradable es sinónimo de un interlocutor maleducado que va a dificultar la empatía, lo más recomendable es permitir que se desahogue y luego mostrar una actitud calmada y amable, un tono de voz adecuado y pausado. Cuando nuestro coachado es tímido estamos en presencia de un interlocutor reservado, es recomendable tomar la iniciativa por un momento y ante todo transmitirle un aire de seguridad y confianza mediante un tono de voz cercano y dulce.
Cada persona tiene una visión del mundo, sin embargo el rapport permite estar en contacto con la otra persona, creando la ilusión de que ambas comparten el mismo modelo de mundo, aunque no necesariamente es así, lo fantástico de esta técnica es que “te pones en los zapatos de la otra persona” o “están en la misma onda”, comparten la misma visión, la misma perspectiva; una vez que se crea esta ilusión, se logra un contacto especial que genera una gran empatía y acompasamiento.
La comunicación no verbal trasciende las palabras, es muy importante, podría decirse que hasta más que el contenido mismo, la manera como se dicen las palabras, el movimiento de las manos, la respiración, la postura, algún gesto muy sútil que quizá en el momento no nos damos cuenta, pero debemos poner atención a estos detalles porque el inconsciente del coachado los nota. Ahora bien, una de las cosas básicas que debemos hacer para entrar en el proceso de Rapport es el siguiente: Primeramente igualar la postura, por ejemplo, si está sentado, que la altura de sus ojos sean igual a la altura de los tuyos, se observa al coachado para conocer y analizar las características que posee, su postura, corporal, si esta erguido, sus gestos, luego y muy importante su escucha, su tono de voz, si es alto, bajo, agudo o grave, si habla rápido o lento, las frases que utiliza, como por ejemplo las muletillas, esto con el fin de acompasar al coachado, poder imitarlo, seguir sus gestos hablar como él y hasta se podría decir que movernos como él, siempre respetando su espacio personal. Esta situación crea afinidad y empatía en ese momento tan importante donde estamos buscando la confianza y la libertad de expresión sin bloqueos.
En una sesión de coaching es ideal sentarse frente a frente y evitar usar una mesa que se convierte en una barrera para lograr una relación de igualdad entre el coach y el coachado. Para poder comprobar que ya estamos en rapport con el coachado podemos hacerlo realizando un gesto similar al que el haya hecho en algún momento de la conversación, si esto se da, entonces entramos en rapport. Con este proceso definido, se eliminaran las creencias limitadores y entraríamos en un vínculo con el coachado, se podrá sentir en confianza, y con esto se podrá  lograr los objetivos que nos trazamos al inicio del asunto.
Dentro de los elementos del rapport, se menciona uno muy importante: la escucha activa. Significa poner atención para oír, querer comprender lo que quiere decir el coachado, ignorando que existe un mundo lleno de distracciones que podrían afectar grandemente el proceso entre ambos actores. Escuchar es concentrarse en la voz del coachado y no en la propia, el coach debe callar las voces internas y prestar atención a una sola voz. Escuchar activamente es un esfuerzo superior a hablar que requiere penetrar en el mundo de nuestro coachado, dedicar tiempo a escuchar interesadamente todos los puntos que se han dicho y valorar su mensaje aun cuando lo que diga este en contra de las ideas del coach.
No hay un sitio ideal para ejercitar la escucha activa porque lo determinará la sensación de comodidad del coachado, por ejemplo bien puede ser el lobby de un hotel, un parque o cualquier otro lugar, y si combinamos el rapport, el escucha activa, cercanía física, atención en los gestos y mímicas entonces se logra la comprensión total de la información, disminuir desacuerdos y conflictos, por ende un, proceso de coaching exitoso.
El desarrollo del proceso del coaching se está haciendo cada vez más necesaria pero tal como dice Rosinski (2008), está destinado a perdurar a medida que sus valores, creencias, actitudes y comportamientos se conviertan en norma para todos.
Solo podemos lograr una mejora considerable en nuestras vidas cuando dejamos de cortas las hojas de la Actitud y la Conducta y trabajamos sobre la raíz, sobre los paradigmas, carácter, motivos y pensamientos de los que fluyen la actitud y la conducta. “Stephen Covey”